A los que habeís venido hasta
aquí agradezco vuestra presencia.
Pero al resolver el problema
técnico de la plantilla vostok
(de color gris) vuelvo
a mi original blog:
lacoctelera.com/clitemenestra
Gracias,
Clitemnestra
~
A los que habeís venido hasta
aquí agradezco vuestra presencia.
Pero al resolver el problema
técnico de la plantilla vostok
(de color gris) vuelvo
a mi original blog:
lacoctelera.com/clitemenestra
Gracias,
Clitemnestra
~
Lo que pasa es que las técnicas que hoy se utilizan son
diferentes a las prácticas cultas medievales, pero la
ritualización está presente.
Antiguamente se capturaba el deseo, sobre todo, a partir
de la confesión, de una política de confesores, diría yo, la
confesión asegura la casuística y ahí está siempre el
sujeto y su deseo. Por eso en la edad media se
desarrolló un manual sobre la doctrina de la Penitencia
en que se especificaban los castigos, los diferentes
grados de delitos y la clasificación de los pecados, de
una forma compleja y detallada.
Hoy día no es necesario el procedimiento de la confesión
para asegurar el rito institucional, pero hay otros
procedimientos en que podemos decir, a través de las
técnicas de la captura publicitaria por una alta restricción
del deseo y del sentimiento de culpa, que siguen
presentes.
La “mujer”, en su simbología, en los tratados de la Edad
media era conminada a los infiernos, erigiéndola primero
en el objeto del deseo, por exteriorización culpable y que
había que evitar, de ese modo en el momento de la
confesión el sujeto se capturaba. Son técnicas refinadas
del lazo institucional que sirven al poder y al sujeto para
mantener la creencia de pertenencia entre sí.
Volvamos pues a la confesión, a su forma de hacer para
descargar el doble fardo al penitente: el goce-de-más del
que la doctrina sobre el pecado detestable ha operado la
sustracción y el aumento de angustia unida a la
acusación del culpable.
Por el momento haré mención a la literatura fantasmática
que asocia desde las tradiciones más antiguas el poder y
las falsificaciones demoníacas con el abuso sexual, tanto
de las mujeres como de los hombres.
El tema es inmemorial: “Dios castiga la lubricidad de las
mujeres haciendo que engendren monstruos”; del mismo
modo se dice “los demonios recogen el semen (doctrina
del esperma frío) de los hombres sucios, blandos
(alusión a la masturbación) y lúbricos, que se manchan
ya sea en sueños, ya sea provocándose ellos mismos”.
Si nos atenemos a la literatura canónica que tiene por
objeto definir el Derecho en uso, cualquiera de los
numerosos tratados cultos pone en evidencia que lo
importante y lo inicial para la confesión es el lugar donde
se encuentra la represión del goce.
Esta materia aparentemente abandonada en la
actualidad lo es solamente porque ha sido trasladada a
otros mecanismos de expresión latente pero continúa su
mecánica a través de las clasificaciones con un alto
grado de precisión y perfección lógica sobre la casuística.
La mujer, como sujeto, por eso muchas veces no ha
podido jugar sin poder salir de esta realidad, de hecho
hoy día juega porque puede confesar su goce y al mismo
tiempo confiesa su culpa, a través de técnicas mucho
más refinadas si cabe. Lo importante es descubrir como
el buen orden y el lazo del deseo institucional están
presentes aquí en esta misma confesión de la culpa.
~
Clitemnestra
La materia que sufre se emancipa de la
gravitación, no es ya solidaria del resto del
universo, se aísla del conjunto adormecido.
El ser verdaderamente solitario no es el que
ha sido abandonado por los hombres, sino
el que sufre en medio de ellos.
Tú arrastras tu desierto en las ferias y
despliegas tus talentos de cancerígeno
sonriente, de comediante de lo irreparable.
Los grandes solitarios de antaño eran
felices, no conocían la doblez, no tenían
nada que ocultar: no se relacionaban más
que con su propia soledad...
Pues el dolor, agente de separación,
principio activo de individuación, niega las
delicias de un destino estadístico.
Clitemnestra
Cada uno se encarniza en destruir todos los
misterios, comenzando por los suyos.
Verdugo de lo indecible.
La vida no es sino esta impaciencia. Los
que hablan no tienen secretos.
Y todos hablamos. Nos traicionamos,
exhibimos nuestro corazón.
Y si encontramos a los otros, es para
envilecernos juntos en una carrera hacia el
vacío, sea en el intercambio de ideas, en las
confesiones o las intrigas.
Por el momento el distinguo entre el
principio del placer (delectatio, voluptas) y el
pecado lo dejo a una doctrina moderna de la
Penitencia, de la que daré cuenta para
hacer notar cómo se explota el sentimiento
culpable en la nueva sociedad de la
comunicación.
~
Clitemnestra
Mientras tus sentidos frescos
y mi corazón ingenuo se reencuentran y
deleitan en el universo de las calificaciones.
Las capas de la existencia carecen de
espesor; tú las hollas, arqueólogo del
corazón y del ser.
Te encuentras, al final de tus
investigaciones, ante profundidades vacías.
El corazón es origen de todos los suplicios...
y aspira a ser objeto.
De un lado, tu voluntad de estar sumergido
en la indivisión del corazón y de la tierra; del
otro, la de absorber siempre el espacio en
un deseo insatisfecho.
El corazón forja utopías: y la más extraña
de todas es la de un universo natal.
Y yo te sueño con un eneagrama de
corazones desengañados, con un Misterio
neto, sin dioses y sin la vehemencia de la
ilusión.
El vacío del corazón es el vacío del tiempo:
no niegues más, por favor, tu ser emotivo.
El corazón recuerda lo que pasó hace una
semana pero la razón necesita más tiempo,
pero ya no siente del mismo modo. No
dejes el corazón a un lado de ti.
No es él el que está lleno de deserciones.
~
Clitemnestra