hermosa hipotesis del distinguo
7 mar 08
Cada uno se encarniza en destruir todos los
misterios, comenzando por los suyos.
Verdugo de lo indecible.
La vida no es sino esta impaciencia. Los
que hablan no tienen secretos.
Y todos hablamos. Nos traicionamos,
exhibimos nuestro corazón.
Y si encontramos a los otros, es para
envilecernos juntos en una carrera hacia el
vacío, sea en el intercambio de ideas, en las
confesiones o las intrigas.
Por el momento el distinguo entre el
principio del placer (delectatio, voluptas) y el
pecado lo dejo a una doctrina moderna de la
Penitencia, de la que daré cuenta para
hacer notar cómo se explota el sentimiento
culpable en la nueva sociedad de la
comunicación.
~
Clitemnestra